Tutorial
Aprende qué poner en la página web de tu negocio y redacta textos claros, útiles y persuasivos en una tarde, incluso si empiezas desde cero.
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Ten claro cómo quieres presentar tu marca en la web.
Apunta lo que vendes para ordenar el contenido sin improvisar.
Reúne preguntas frecuentes reales para convertirlas en texto útil.
Prepara imágenes del negocio, producto o equipo para acompañar los textos.
Reserva entre 3 y 6 horas para redactar, revisar y publicar.
Si te preguntas qué poner en la página web de tu negocio, la respuesta no es llenar páginas con texto, sino escribir lo justo para que un cliente entienda qué haces, confíe en ti y dé el siguiente paso. En esta guía vas a redactar los textos esenciales de tu web en una tarde, aunque no tengas experiencia, siguiendo un orden simple y práctico.
El objetivo es que acabes con una estructura clara, frases que expliquen tu propuesta y mensajes que ayuden a vender sin sonar forzados. Y si usas Selspy, gran parte de este trabajo puedes resolverlo pidiéndolo en el chat para que la estructura y los borradores se generen automáticamente, y tú solo revises y ajustes.
Antes de escribir una sola frase, decide cuál es la idea principal que una persona debe captar nada más entrar en tu web. Si intentas decir diez cosas a la vez, el visitante no recordará ninguna. Tu primera tarea es resumir tu negocio en una propuesta simple.
Abre un documento y responde con una frase corta a estas tres preguntas:
Usa esta fórmula: Ayudo a [tipo de cliente] a conseguir [resultado] con [servicio o producto]. Por ejemplo: “Ayudo a familias ocupadas a comer mejor con menús caseros semanales” o “Creamos muebles a medida para aprovechar pisos pequeños”.
Después conviértelo en dos versiones:
Si trabajas con Selspy, puedes pedir: “Escribe un titular claro para mi portada con un tono cercano y orientado a ventas”. La plataforma te devuelve opciones listas para revisar, algo muy útil si te bloqueas al empezar.
Uno de los errores más comunes al pensar qué poner en la página web de mi negocio es crear demasiadas secciones desde el principio. Para una web que empiece a funcionar, normalmente bastan pocas páginas, siempre que estén bien escritas.
Empieza con esta estructura base:
Si tu negocio es muy simple, puedes incluso agrupar parte del contenido en una sola página larga. Lo importante es que cada bloque responda una pregunta del cliente. Haz una tabla con dos columnas: “Página” y “Qué debe lograr”. Por ejemplo:
Este paso evita textos bonitos pero inútiles. Cada página debe tener una función concreta.
La portada no es el lugar para contar toda tu trayectoria. Es el lugar para que el cliente pienda “esto es para mí”. Por eso, escribe los bloques en este orden.
Ejemplo de estructura útil para la parte superior:
Luego añade una sección de beneficios concretos. No escribas solo características como “atención personalizada” o “máxima calidad”, porque cualquier negocio puede decir eso. Baja al detalle:
Si no sabes cómo ordenar la portada, en Selspy puedes pedir que monte la estructura completa del inicio con titulares, subtítulos y secciones en el orden correcto. Después solo sustituyes datos y tono.
La página de servicios es donde más se nota si el texto ayuda a vender o solo rellena espacio. En vez de describir tu negocio de forma genérica, crea un bloque por cada servicio principal o categoría de producto y responde lo que de verdad quiere saber el cliente.
Para cada servicio, escribe estas cinco piezas:
Ejemplo de bloque:
Si vendes productos, añade además:
Un truco sencillo: convierte cada duda repetida de tus clientes en una frase dentro del texto. Así tu web vende porque aclara, no porque presiona.
Muchos dueños de negocio escriben esta página hablando solo de sí mismos. Funciona mejor cuando mezclas historia personal con razones para confiar. El visitante quiere saber quién está detrás, pero sobre todo por qué debería elegirte.
Usa esta secuencia:
Mantén un tono humano y específico. Mejor “respondemos en el mismo día laborable y trabajamos con presupuestos cerrados” que “nos define la excelencia”. Si tienes experiencia, certificados, años en el sector o casos reales, inclúyelos sin exagerar.
Una buena longitud para esta página es de 200 a 350 palabras. Añade también una frase final que conecte con la acción, por ejemplo: “Si quieres contarnos tu caso, estaremos encantados de orientarte”. Si te cuesta encontrar el equilibrio entre cercanía y profesionalidad, Selspy puede redactar un borrador con el tono adecuado a tu sector y después lo adaptas a tu voz.
Las preguntas frecuentes son una de las partes más rentables de una web pequeña, porque ahorran tiempo y eliminan objeciones. Piensa en todo lo que te preguntan antes de comprar, reservar o pedir presupuesto, y conviértelo en respuestas claras.
Empieza por estas preguntas habituales:
Cada respuesta debe tener entre 2 y 5 líneas. No des rodeos. Si el precio depende del caso, no inventes cifras ambiguas. Explica de qué depende: tamaño, número de piezas, urgencia, personalización o volumen.
Ejemplo: “El presupuesto varía según las medidas, materiales y plazo de entrega. Con la información básica de tu proyecto podemos orientarte y enviarte una propuesta ajustada”.
Este bloque también mejora la calidad de los contactos, porque quien escribe ya llega mejor informado.
Una web puede tener buenos textos y aun así no convertir si no dice claramente qué hacer después. Revisa cada página y decide una sola acción principal. No pongas tres opciones iguales compitiendo entre sí.
Estas son las acciones más habituales:
Escribe llamadas a la acción concretas, no genéricas. Mejor “Cuéntanos qué necesitas y te respondemos en 24 horas” que “Enviar”. Mejor “Reserva tu primera sesión” que “Más información”.
Después revisa el formulario o método de contacto. Pide solo los datos imprescindibles:
Cuantos menos campos innecesarios, más fácil será que te escriban. Con Selspy puedes pedir que la web incluya esta estructura ya preparada, con textos orientados a conversión y formularios adaptados a tu negocio. Recuerda que Selspy es un servicio de pago, con planes desde 20 euros al mes y hosting incluido, así que conviene aprovecharlo para automatizar la parte más pesada desde el principio.
El primer error es hablar demasiado de tu empresa y poco del cliente. Solución: en cada bloque, comprueba si respondes una duda real del visitante. El segundo es usar frases vacías como “somos líderes”, “máxima calidad” o “soluciones integrales”. Sustitúyelas por hechos verificables, tiempos, procesos o resultados concretos.
Otro error habitual es esconder el precio o el proceso hasta el final. Si no puedes dar una tarifa cerrada, explica al menos cómo se calcula y qué sucede después del primer contacto. También falla mucho la falta de jerarquía: párrafos largos, sin subtítulos ni listas. Divide el contenido para que se pueda escanear en segundos.
Por último, evita copiar textos de otras webs o sonar artificial. Tu web no necesita parecer grande, necesita parecer clara, fiable y útil. Si generas borradores con Selspy, dedica unos minutos a añadir tu forma de hablar, ejemplos reales y detalles concretos de tu negocio.
Cuando acabes, no publiques sin revisar. Lee cada página en voz alta y elimina lo que suene complicado, repetido o demasiado genérico. Después pásale el texto a una persona de confianza y pregúntale tres cosas: qué entiende que vendes, a quién ayudas y qué tendría que hacer para contactarte. Si duda en alguna respuesta, ahí tienes algo que mejorar.
El siguiente paso es publicar y medir. Observa qué preguntas siguen llegando por mensaje, qué servicios generan más interés y en qué parte la gente se queda atascada. Tus textos no son definitivos, son una herramienta viva. Empieza con una versión clara y simple, y mejora con datos reales.
Si quieres acelerar el proceso, en Selspy puedes pedir la estructura de la web, los borradores de cada sección y los ajustes de tono desde el chat, sin depender de una agencia ni saber de diseño o programación. Tú aportas la información del negocio y revisas el resultado final con criterio. Esa es la forma más rápida de pasar de la página en blanco a una web profesional que explica bien lo que haces.
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Si ya tienes claro qué vendes y a quién te diriges, una web básica puede quedar redactada en una tarde. Lo normal es dedicar entre 3 y 6 horas para estructura, textos y revisión.
No. Con una estructura correcta y preguntas concretas puedes escribir textos mucho mejores que los típicos mensajes genéricos. Lo importante es ser claro, específico y pensar en las dudas reales del cliente.
No hay una cifra fija, pero una portada clara suele funcionar bien con 300 a 600 palabras. La página Sobre mí puede estar entre 200 y 350, y cada servicio entre 100 y 250 palabras si está bien enfocado.
Empieza por responder tres cosas: qué haces, para quién y qué resultado obtiene el cliente. Si aun así te bloqueas, con Selspy puedes pedir borradores y estructura desde el chat para revisar sobre una base ya hecha.
No necesariamente. Muchos negocios pequeños pueden redactar una web útil por sí mismos si siguen un proceso claro. Una plataforma como Selspy reduce además la parte más técnica y pesada, aunque es un servicio de pago.
Si tienes precios cerrados, mostrarlos suele ahorrar tiempo y mejorar la calidad de los contactos. Si el precio depende de cada caso, explica qué factores lo cambian y cómo se prepara el presupuesto.
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