Tutorial
Guía paso a paso para crear, revisar y publicar los textos legales que necesita tu web sin conocimientos técnicos y sin dejar cabos sueltos.
Crea tu web gratis →Ten a mano nombre fiscal, dirección y correo de contacto.
Anota formularios, ventas, reservas y áreas privadas que uses.
Define cómo cobras, entregas, cancelas y atiendes incidencias.
Reserva un bloque corto para redactar y revisar sin prisas.
Podrás pedir en el chat la estructura y colocación automática.
Si has llegado hasta aquí, seguramente necesitas aclarar qué textos legales para página web debes publicar y cómo hacerlo sin volverte experto en normativa. En esta guía vas a identificar los textos correctos, redactarlos con criterio, colocarlos en tu sitio y revisarlos en menos de una tarde, incluso si no sabes nada técnico.
La idea no es copiar una plantilla cualquiera, sino dejar tu web preparada para informar bien al usuario, reducir riesgos y transmitir confianza. Si usas Selspy, gran parte del trabajo se puede resolver simplemente pidiéndolo en el chat, pero conviene entender qué debe aparecer y por qué.
Antes de escribir una sola línea, define qué ocurre en tu página. Los textos legales no son iguales para una web corporativa básica que para una tienda online o una web que capta contactos. Tu objetivo en este paso es convertir tu negocio en una lista de funciones concretas.
Abre una nota y responde por escrito a estas preguntas. Hazlo con frases simples, porque después te servirán para redactar:
Con esas respuestas podrás saber qué textos necesitas de verdad. En general, una web pequeña suele necesitar como mínimo aviso legal, política de privacidad y política de cookies. Si vendes online, añade además términos y condiciones de compra. Si ofreces reservas, membresías o servicios recurrentes, normalmente necesitarás condiciones específicas de contratación o uso.
Ahora toca preparar la información que debe aparecer dentro de esos textos. Este paso es importante porque muchas webs fallan aquí: publican páginas muy largas, pero sin datos identificativos claros o con información incompleta. La regla es sencilla: lo que prometes en tu web debe poder relacionarse con una empresa o profesional identificable.
Ten a mano estos datos y revísalos uno por uno:
Consejo práctico: crea un documento maestro con estos datos y no redactes directamente en la web al principio. Así podrás revisar con calma nombres, cifras y direcciones. En Selspy puedes pedir que te prepare la estructura de textos legales a partir de tu tipo de negocio, y luego validar que tus datos estén bien insertados antes de publicar.
Con la lista de funciones y los datos del negocio, ya puedes decidir qué páginas crear. Aquí conviene no complicarse. Piensa en cada texto como una respuesta concreta a una pregunta del usuario.
Para una web corporativa sencilla con formulario de contacto, normalmente bastan los tres primeros textos. Para una tienda o un negocio que cobra desde la web, casi siempre necesitarás también las condiciones de contratación. No mezcles todo en una sola página enorme. Separar cada documento ayuda al usuario a encontrar la información y a ti a mantenerla actualizada.
Si quieres ir rápido, en Selspy puedes pedir algo tan concreto como: “Crea las páginas de aviso legal, privacidad, cookies y condiciones de compra para una tienda de cosmética con envíos nacionales y formulario de contacto”. Eso te da una base ordenada, pero debes revisar los datos específicos de tu negocio.
Este es el corazón del trabajo. No necesitas lenguaje rebuscado. De hecho, cuanto más claro, mejor. El error típico es copiar un texto genérico que no coincide con la realidad de la web. Redacta lo que realmente haces, no lo que hace otra empresa.
Usa esta estructura mínima para cada documento:
Qué incluir en cada caso:
Un truco útil es escribir primero frases funcionales. Por ejemplo, en vez de “podrán recabarse datos”, escribe “recogemos tu nombre y correo cuando completas el formulario de contacto para responder a tu consulta”. Esa precisión evita ambigüedades.
Si usas Selspy, puedes pedir que te organice el texto por secciones y en tono profesional, y luego revisar cada bloque comparándolo con tu operativa real. Te ahorrará mucho tiempo en formato y estructura.
Tener los textos redactados no basta. Deben estar visibles y accesibles. Un visitante no debería tener que buscarlos durante minutos. Además, algunos elementos deben aparecer justo en el momento en que el usuario deja datos o compra.
Revisa esta colocación mínima:
Haz una prueba muy simple: entra en tu web como si fueras un cliente nuevo y cronometra cuánto tardas en encontrar cada texto. Si tardas más de 10 segundos en localizarlo desde la página de inicio, mejora la visibilidad.
Con Selspy puedes solicitar en el chat que coloque automáticamente las páginas legales en el pie, que añada el texto informativo en formularios y que cree la estructura de aceptación en los puntos clave. Eso reduce los errores típicos de maquetación.
Ahora toca la revisión fina. Este paso marca la diferencia entre “parece correcto” y “está bien montado”. No leas solo los textos legales aislados, revisa toda la experiencia del usuario.
Haz esta revisión en voz alta. Suena extraño, pero funciona. Si una frase te parece confusa al leerla, también lo será para el usuario. Corrige frases demasiado largas, conceptos vagos y datos antiguos. Un texto legal claro transmite profesionalidad y evita consultas repetidas.
Si cambias tu modelo de negocio, por ejemplo empiezas a vender online, a ofrecer suscripciones o a usar nuevos formularios, vuelve a este paso y actualiza los textos. Los textos legales no se hacen una vez y se olvidan.
Cuando todo esté revisado, publica los textos y crea un pequeño sistema para no perder el control en el futuro. No hace falta una herramienta compleja. Basta con un documento de seguimiento y una rutina trimestral de revisión.
En Selspy puedes pedir actualizaciones concretas sin tocar código ni maquetación. Por ejemplo: “Añade condiciones de reserva”, “actualiza la política de privacidad porque ahora recojo teléfonos” o “incluye un nuevo apartado de devoluciones de 30 días”. Para un negocio pequeño, esa rapidez evita dejar información desactualizada durante meses.
El primer error es copiar textos de otra web. Aunque suenen profesionales, pueden describir procesos, cookies o condiciones que no coinciden con tu negocio. Evítalo partiendo siempre de tu actividad real y revisando cada apartado con ejemplos concretos.
El segundo error es olvidar el contexto. Tener una política de privacidad impecable no sirve si en el formulario no explicas para qué recoges los datos. Del mismo modo, unas condiciones de compra extensas no ayudan si el cliente no las ve antes de pagar.
El tercer error es no actualizar. Cambias precios, envíos, formularios o servicios, pero tus textos se quedan viejos. Para evitarlo, vincula cualquier cambio comercial a una revisión legal inmediata. El cuarto error es esconder los textos en lugares poco visibles. Si el pie de página no se ve bien en móvil o las páginas no tienen títulos claros, arréglalo cuanto antes.
Por último, evita el exceso de jerga. Un texto legal útil no impresiona por complicado, sino por claro. Si una persona normal no entiende qué pasará con sus datos o cómo devolver un pedido, reescribe.
Cuando tus textos ya estén publicados, da tres pasos más. Primero, prueba tu web con alguien de confianza que no conozca tu negocio y pídele que encuentre la política de privacidad, las cookies y las condiciones de compra. Segundo, revisa que los textos coincidan con lo que dices en mensajes, presupuestos y correos. Tercero, programa una fecha fija de revisión.
Con eso habrás pasado de tener una web improvisada a tener una base legal visible, ordenada y coherente. Si quieres hacerlo más rápido, en Selspy puedes pedir en el chat la creación o actualización de los textos legales y su colocación en tu web. Tú aportas los datos del negocio y Selspy se encarga de convertirlos en páginas listas para publicar, sin complicarte con la parte técnica.
Cuéntale a Selspy cómo es y qué ofreces.
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Como mínimo, una web corporativa que tiene formulario de contacto suele necesitar aviso legal, política de privacidad y política de cookies. Si además vendes o aceptas reservas, también necesitas condiciones de contratación o compra.
Si ya tienes claros tus formularios, datos del negocio y forma de venta, puedes dejar la base lista en una tarde. La parte que más tiempo lleva es revisar que todo coincida con la realidad de tu web.
Sí. Los textos legales son contenido y estructura, no código. Con Selspy puedes pedir en el chat que cree las páginas, las coloque en el pie de la web y añada los textos informativos en formularios.
Solo como orientación de estructura, nunca como solución final. Si la plantilla no coincide con tus formularios, cookies, precios o política de devoluciones, puede generar errores y dar mala imagen.
Lo habitual es colocarlos en el pie de página para que estén accesibles desde cualquier sección. Además, la información de privacidad y aceptación debe aparecer justo en formularios, registros y procesos de compra.
Revisa al menos cada 3 o 6 meses, y siempre que cambies algo importante en tu negocio. Nuevos formularios, nuevos servicios, cambios de precio o nuevas devoluciones obligan a actualizar el contenido.
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