Tutorial
Aprende qué textos legales necesita tu web y cómo prepararlos, revisarlos y publicarlos bien, incluso si no tienes conocimientos técnicos.
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Ten a mano nombre fiscal, NIF, dirección y correo de contacto.
Apunta si tienes formularios, tienda, reservas, blog o newsletter.
Define precios, plazos, devoluciones y cancelaciones antes de escribir.
Reserva un bloque corto para revisar y publicar todo sin prisas.
Usa un solo archivo para reunir textos, datos y fechas de revisión.
Si estás buscando cómo resolver los textos legales para página web, esta guía te lleva de principio a fin sin lenguaje complicado. En menos de una tarde puedes identificar qué documentos necesita tu sitio, reunir la información correcta y dejarlos publicados de forma clara, ordenada y fácil de mantener, incluso si no tienes experiencia técnica.
Antes de escribir nada, define qué páginas legales vas a publicar. La mayoría de los negocios no necesita inventar documentos nuevos, sino cubrir correctamente los básicos. El error más común es copiar textos al azar y dejar fuera apartados clave.
Como punto de partida, revisa si tu web tiene formulario de contacto, tienda online, área de clientes, blog, comentarios, analítica, newsletter o descargas. Según eso, normalmente necesitarás estas páginas:
Haz una tabla simple en un documento con tres columnas: nombre del texto, si lo necesitas, y datos que te faltan. Esa tabla será tu hoja de control durante todo el proceso.
Los textos legales solo sirven si reflejan tu actividad real. No empieces a redactar hasta tener claros los datos básicos del negocio y del funcionamiento de la web. Si no, terminarás corrigiendo varias veces.
Prepara esta información en un solo archivo:
También anota qué herramientas usa tu web para captar o procesar datos, por ejemplo formularios, carrito, chat, newsletter o estadísticas. No necesitas tecnicismos, solo saber qué funciones hay activas. Si creas tu sitio con Selspy, gran parte de esta estructura se organiza automáticamente al montar la web o la tienda, y luego puedes pedir en el chat que te prepare la base de los textos legales según las funciones que uses.
El aviso legal identifica al responsable del sitio. Debe ser corto, directo y fácil de entender. No lo conviertas en una página interminable. Su función principal es decir quién está detrás de la web y cómo contactarle.
Incluye, como mínimo, estos apartados:
Un ejemplo de estructura útil sería: “Titular del sitio”, “Objeto”, “Condiciones de uso”, “Propiedad intelectual” y “Responsabilidad”. Evita frases agresivas o copiadas de otras webs. Si tu negocio es pequeño, un aviso legal de 300 a 600 palabras suele ser suficiente. Lo importante es que los datos sean reales y estén actualizados.
Esta es la página que más cuidado requiere, porque explica cómo tratas los datos personales. No hace falta escribir como un despacho jurídico, pero sí responder con claridad a las preguntas básicas del usuario: qué datos recoges, para qué, con qué base, durante cuánto tiempo y cómo puede ejercer sus derechos.
Empieza revisando cada punto donde el usuario deja datos. Haz una lista por pantalla o formulario. Después, redacta la política de privacidad con esta estructura:
Un truco práctico: redacta una mini ficha por cada formulario de tu web. Si tienes un formulario de contacto, escribe qué campos tiene y para qué se usan. Si tienes checkout, anota qué datos son imprescindibles para cobrar, facturar y entregar. Luego integra esa información en la política. Con Selspy puedes pedir en el chat que adapte esta página a tu caso real, por ejemplo “tengo formulario, tienda y newsletter”, y así partes de una base ordenada en lugar de una plantilla genérica.
Muchas webs fallan aquí porque publican una política de cookies estándar que no coincide con la realidad. Tu política debe describir de forma comprensible qué cookies utiliza tu web, con qué finalidad y cómo puede gestionarlas el usuario.
Haz primero un inventario funcional. No pienses en nombres técnicos, sino en usos:
Después redacta la página con estos bloques: qué son las cookies, qué tipos usa tu web, para qué sirve cada categoría, cómo aceptar o rechazar, y cómo cambiar la configuración más adelante. La política debe ir acompañada de un sistema visible de gestión del consentimiento cuando corresponda. No basta con poner el texto escondido en el pie.
Si tu web está hecha con Selspy, el sistema puede dejar preparada la estructura legal y la colocación de estas páginas en el sitio, para que no se te olvide el pie de página ni la organización básica. Aun así, revisa siempre que la descripción encaje con las funciones activas de tu web.
Si vendes algo, necesitas explicar las reglas del servicio o de la compra antes de que el cliente pague. Esta página evita malentendidos y te ahorra muchas conversaciones posteriores. Debe responder a lo que un cliente razonable querría saber antes de contratar.
Incluye lo siguiente si vendes servicios:
Si vendes productos, añade además:
Hazlo en lenguaje directo. Por ejemplo, en vez de escribir “la entidad se reserva el derecho”, puedes poner “si el producto llega dañado, escríbenos en 48 horas con fotos”. Cuanto más concreto seas, menos conflictos tendrás.
Tener los documentos escritos no basta. Deben estar colocados donde el usuario espera encontrarlos y donde tú los necesitas para justificar la información ofrecida. Reserva 20 minutos para esta revisión final.
Comprueba estos puntos uno por uno:
Abre tu web como si fueras un cliente nuevo. Rellena el formulario, inicia una compra de prueba y revisa si todo tiene sentido. Si usas Selspy, esta parte es más simple porque puedes pedir que te organice la estructura legal dentro de la web, añada las páginas al pie y te deje listo el sitio para revisar, sin tocar código ni depender de una agencia.
El primer error es copiar los textos legales de otra web. Eso no garantiza que se ajusten a tu actividad y puede dejar incoherencias evidentes, como hablar de servicios que no ofreces o de formularios que no existen en tu sitio.
El segundo error es usar plantillas demasiado genéricas. Una política de privacidad útil debe reflejar tus procesos reales. Si recoges leads, vendes online y envías facturas, eso debe aparecer. Si no haces newsletter, no lo pongas por rellenar.
El tercer error es olvidar actualizar. Cada cambio importante de la web puede afectar a tus textos legales: abrir tienda, añadir reservas, cambiar países de venta, incorporar nuevas captaciones o modificar la política de devoluciones. Programa una revisión rápida cada 6 meses.
El cuarto error es esconder las páginas legales o escribirlas de forma confusa. La claridad da confianza. Un usuario que entiende tus condiciones compra con menos fricción y te contacta menos por dudas básicas.
Cuando tengas publicados tus textos legales, guarda una copia maestra en un documento editable y anota la fecha de la última revisión. Después revisa tres cosas: si tus formularios recogen solo los datos necesarios, si tus condiciones comerciales coinciden con cómo trabajas de verdad y si el pie de página muestra todo correctamente en móvil y ordenador.
Si más adelante cambias servicios, lanzas una tienda o añades nuevas funciones, actualiza primero la tabla del Paso 1 y después los textos afectados. Así no empezarás de cero cada vez. Y si quieres simplificar el proceso, con Selspy puedes crear tu web, tienda o app desde planes de 20 euros al mes, con hosting incluido, y pedir en el chat que te deje preparada la estructura de páginas legales para luego revisarla con tus datos reales. Eso reduce mucho el trabajo técnico y te permite centrarte en validar el contenido.
Cuéntale a Selspy cómo es y qué ofreces.
Diseño, textos e imágenes listos en minutos.
Online en tu propio dominio el mismo día.
Como mínimo, normalmente necesitarás aviso legal, política de privacidad y política de cookies. Si vendes productos o servicios online, añade también términos y condiciones de compra o contratación.
No es recomendable. Aunque te sirvan de referencia, deben adaptarse a tu negocio, tus formularios, tus ventas y tus procesos reales para evitar errores e incoherencias.
Si ya tienes claros tus datos de negocio y el funcionamiento de la web, puedes preparar una primera versión en 2 a 4 horas. La revisión final suele llevar menos de 30 minutos.
No. Solo necesitas crear las páginas, añadirlas al pie de la web y enlazarlas desde formularios o checkout cuando corresponda. Con Selspy esa parte de estructura y publicación se simplifica mucho.
Revísalos al menos cada 6 meses y siempre que cambies algo importante, como nuevos formularios, una tienda online, nuevas zonas de envío o una política de devoluciones distinta.
No. Selspy es un producto de pago, con planes desde 20 euros al mes e incluye hosting. Sirve para acelerar la creación de la web y la estructura legal, pero la revisión del contenido con tus datos sigue siendo importante.
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